NADIE LE TIRA PIEDRAS A UN ÁRBOL QUE NO DA FRUTOS

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NADIE LE TIRA PIEDRAS A UN ÁRBOL QUE NO DA FRUTOS

 

Los constantes ataques contra la figura del expresidente Ricardo Martinelli, Presidente de Cambio Democrático (CD), verdadero partido opositor, a través de temerarias y falsas denuncias apoyadas por orquestadas campañas mediáticas, buscan por un lado distraer la atención ante las respuestas que no llegan al pueblo, tras 6 meses de gobierno; y por otro, son las únicas herramientas que algunos conocen y utilizan para intentar levantar su perfil ante la opinión pública, creyendo que de esta manera lograrán generar algún nivel de liderazgo.

 

Estos ataques políticos, son estrategias generadas tanto de sectores supuestamente independientes, así como de otros que mantienen acuerdos de conveniencia disfrazados de pactos de gobernabilidad, con el único propósito de desprestigiar, desacreditar o desvirtuar el legado dejado por el expresidente Martinelli; y peor aún, para ocultar el retroceso que ya se está sintiendo en el país, como, por ejemplo, en los peligrosos índices de inseguridad, disminución de crecimiento económicos, entre otros, que afectarán a todos los panameños, sobre todo a los más humildes.

 

Los panameños saben que nadie le tira piedras a un árbol que no da frutos y por ello entienden que las campañas contra el expresidente Ricardo Martinelli, pretenden ocultar el éxito de las políticas sociales y económicas que junto a importantes inversiones en la reconstrucción y modernización de la infraestructura pública, nunca antes vistas en el país; políticas y obras que sin duda alguna mejoraron significativamente la calidad de vida de todos los panameños; especialmente los más necesitados.

 

Los cambios impulsados por el Gobierno que encabezo Ricardo Martinelli, generaron un Panamá con la economía de mayor crecimiento de Latinoamérica a pesar de la crisis económica, que golpeó y sigue golpeando al mundo, lo cual incidió significativamente en los indicadores sociales: disminución de la pobreza  de 38 a 25 %y pobreza extrema de 17 a 10 %.

 

Además del crecimiento económico robusto, que superó expectativas de organismos internacionales, Martinelli dejó al presidente Juan Carlos Varela el 1 de julio de 2014 un Panamá caracterizado por niveles de desempleo históricamente bajos de 4%; grado de inversión que dio al país prestigio con los beneficios que eso representa; obras de infraestructura necesarios, sobre todo en materia red vial, agua potable, sanidad, salud, educación y seguridad; el Metro de Panamá; programas sociales de 120 a los 70 y la Beca Universal, Ángel Guardián, entre muchos otros, que fueron ejecutados siempre pensando en el país y los mejores intereses del pueblo, sobre todo los más necesitados, que para administraciones anteriores solo fueron parte de un eslogan de campaña politiquera.

 

El Panamá que dejó el expresidente Martinelli, quien recibió reconocimiento por parte de la FAO, por la reducción de la desnutrición en el país, es la nación que hoy por hoy es el segundo país más competitivo en América Latina, punto de encuentro para el turismo y convenciones internacionales, y ejemplo para otros países del mundo, al aumentar en la pasada administración con creces en alrededor de 4,000 millones de dólares de inversión extranjera directa, más que el doble que cuando empezó el gobierno en el 2009; mientras que sectores como el turismo, el centro financiero internacional y la construcción, creciendo a tasas importantes.

 

Estos ataques cobardes, plagados de mentiras, no impedirán jamás que Ricardo Martinelli, Cambio Democrático, su Secretario General y el resto de su dirigentes, cumplan con su rol de líderes de la oposición.  Ese rol, seguirá siendo ejercido con responsabilidad y pensando siempre primero en que conviene más al pueblo panameño; seguiremos apoyando las cosas buenas que haga el Gobierno, pero continuaremos también denuncian enérgicamente las decisiones y acciones que perjudiquen al pueblo.