UN ALEGATO INCONSISTENTE

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Un alegato inconsistente

Por Marisel de Mulino

Las declaraciones de los principales testigos que presenta la Fiscalía Tercera Anticorrupción en el caso del exministro de Seguridad José Raúl Mulino, se reducen a señalamientos técnicos y circunstanciales, no así a argumentaciones categóricas, más allá de la duda, que justifiquen la detención del exfuncionario.

Carlos  Terrientes Guzmán, Edberg Eliécier Rodríguez Jaramillo y Joe Laniado Morales, todos del SENAN  aseveran, según las publicaciones de los medios  que: “los radares se utilizaron por un año, pero nunca se incautó de ninguna lancha de narcotraficantes con el sistema”; las pruebas (…) dieron como resultado un alcance promedio que estaba lejos de cumplir con las especificaciones del contrato. ¿Por qué no se capturó una sola lancha? ¿Por qué se estaba lejos de cumplir con las especificaciones del contrato?

Lo que ninguna de esas declaraciones dice es que los radares forman parte de un sistema conformado por 18 unidades y un mapa digital que se complementan con las acciones de lanchas patrulleras, helicópteros y patrullas, y que la evaluación de dichos aparatos es imposible al margen de esas condiciones.

Contradictoriamente, mientras que en sus últimas declaraciones a telemetro canal 13 el ministro de Seguridad Rodolfo Aguilera aseveró que en el SENAN nadie sabe nada de radares, la fiscalía anticorrupción apoyó sus descargos en tres funcionarios que no dicen categóricamente  que los radares no sirven, pero tampoco dicen lo contrario. Aseguran que no fueron tomados en cuenta para el proceso de instalación de los equipos pero admiten que participaron de giras internacionales, y el propio “Rodríguez declaró que fue capacitado por Selex para el uso de los radares”(La Prensa, 11 de nov 2015). ¿En qué quedamos?”

 

Las declaraciones de los tres funcionarios son utilizadas para demostrar la supuesta omisión de SENAN en el proceso de instalación de los radares, a la vez que los propios testigos admiten que recibieron entrenamiento para tal fin. ¿No incurre la Fiscalía en un contrasentido?