NO ME INCLINARÉ ANTE EL VERDUGO

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 Cuando decidí llevar adelante una gestión de gobierno que demostrará que era posible lograr al mismo tiempo crecimiento económico y el necesario desarrollo humano que le mejorara la calidad de vida a todos los panameños, especialmente los más necesitados; era muy consciente de que aquellos sectores del tradicionalismo político y los intereses económicos enemigos de la justicia social, harían todo para impedirlo.

El trabajo no sería fácil. Al asumir nuestro mandato, el mundo entero sufría una profunda crisis económica y aunque el voto que nos llevó a la Presidencia, fue un voto de esperanza, había aún muchos panameños frustrados por una cadena interminable de promesas que nunca fueron hechas una realidad.  Pude como muchos, tomar el camino fácil, el de las excusas para no cumplir lo prometido; pero decidí tomar el camino difícil, hacer lo que siempre he hecho en mi vida, enfrentar las dificultades y trabajar; esta vez, no para mí y mi familia, si no para un pueblo que no soportaría un engaño más.

 Miles de panameños, se sumaron a la tarea, con vocación de servicio al pueblo y con mucho entusiasmo. Fueron cinco años de intenso trabajo, pero el resultado me llena de satisfacción. Le cumplimos al pueblo disminuyendo la pobreza, la desnutrición, la deserción escolar, el desempleo y la inseguridad. Construimos hogares, transformamos y modernizamos la infraestructura y mejoramos el transporte con el Metro; el progreso llegó a todo el país, a través de obras, programas y proyectos que hicieron de los panameños, un pueblo que volvía a soñar con un mejor futuro para todos.

Haberle servido al pueblo, me acarrea hoy la persecución de aquellos que se apartaron del camino porque le exigimos que sus ambiciones personales, por muy legítimas que estás fueran, no se convirtieran en una prioridad, frente al compromiso de que ahora le tocaba al pueblo.   Quienes hoy gobiernan buscan vengarse porque no accedí a sus pretensiones de convertir sus aspiraciones personales en la prioridad de nuestro gobierno.

Para ejecutar su absurdo plan de venganza, en el camino se unieron a aquellos que no pudieron impedir los cambios que beneficiaron al pueblo. Juntos nos persiguen y nos castigan hoy, por frenar sus ambiciones y por devolverle la confianza y la esperanza a los panameños.

Para lograr su impuro propósito, no les importa si en el camino de destruirnos, destruyen también al país. No les importa destruir nuestra democracia y sus instituciones. Pisotean las leyes, la constitución y los convenios internacionales suscritos por Panamá. 

Al igual que aquellos que hoy están detenidos ilegalmente, soy víctima de los expedientes amañados, de los testigos coaccionados o fabricados y de las cada vez más evidentes violaciones a la presunción de inocencia y el debido proceso; herramientas predilectas de los fanáticos inquisidores que hoy nos gobiernan.

Como demócrata, continuaré denunciando la ausencia de justicia en Panamá, la cual afecta a los detenidos políticos, a mi persona y a todas aquellas personas que se atrevan a alzar su voz de protesta contra los abusos de quién hoy gobierna.

El próximo lunes veremos otro ejemplo de las audiencias políticas que se efectúan en Panamá. Ya el verdugo dio la orden y los mandaderos se prestan a cumplirla. No he sido imputado, no se han resuelto los recursos que impiden que avance la ilegal acusación del fiscal, he sido declarado en rebeldía por no estar presente en una fase que no requería mi presencia y para la que ni siquiera fui notificado, pero la decisión ya es conocida; para satisfacer la sed de venganza del verdugo, se ordenará mi detención preventiva.

 

Seguiré enfrentando en plano nacional, todos los procesos amañados que se levanten en mi contra, haciendo uso de todas las herramientas legales que mi permita la ley, la constitución y los convenios internacionales, a sabiendas que serán ignoradas en el Estado salvaje que hoy impera en Panamá. Cumplida la etapa interna recurriré a la esfera de los organismos internacionales que tutelan y defienden los derechos humanos, confiados que ellos me darán la justicia que hoy se me niega en mi país.

 Asumo con la frente en alto, las consecuencias de mi decisión de servirle al pueblo y no a los tradicionales intereses políticos y económicos; sin embargo, no me inclinaré ante el verdugo.

RICARDO MARTINELLI B.

Ex presidente de la República

Presidente de Cambio Democrático